Diccionario de ciencias cognitivas

Neurociencia, psicología, inteligencia artificial, lingüística y filosofía

 

Entrada: "COGNICIÓN SOCIAL"

Janine Beaudichon y Marie-Hélène Plumet  

 

Olivier Houdé, Daniel Kayser, Olivier Koenig, Joëlle Proust, François Rastier

 

Amorrortu editores

 

 

 

Vocabulaire de scíences cognitives. Neuroscience. psychologie. intelli­gence artificíelle. linguistique et philosophie, Olivier Houdé. Daniel Kay­ser. Olivier Koenig. Joëlle Proust y François Rastier

@ Presses Universitaires de France. 1998 Traducción. Carlo R. Molinari Marotto

 

Única edición en castellano autorizada por Presses Universitaires de France. Fans, y debidamente protegida en todos los paises. Queda he­cho el depósito que previene la ley n° 11.723.

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Industria argentina. Made in Argentina

 

ISBN 950-518-901-X

ISBN 2-13-049400-5. Fans. edición original

 

001.003 Diccionario de ciencias cognitivas : neurociencia,

DIC              psicología, inteligencia artificial, lingüística y filosofía /

Olivier Houdé [et al.].- la ed.- Buenos Aires: Amorrortu, 2003.

536 p.; 24xl5 cm.

 

Traducción de :  Carlo Rodolfo Molinari Marotto

 

ISBN 950-518-901-X

 

I. Houdé, Olivier - 1. Ciencias cognitivas-Diccionario

 

Impreso en los Talleres Gráficos Color Efe. Paso 192. Avellaneda, provincia de Buenos Aires, en abril de 2003.

 

Tirada de esta edición: 3.000 ejemplares.

 

 

 

 

Cognición social en inglés social cognition

 

Psicología. La cognición social es el campo de los saberes y competencias relativos a las personas (uno mismo y los otros); a las relaciones interpersonales que intervienen entre individuos identi­ficados por parámetros personales y funcionales, en relación inme­(67)diata o retransmitida (comunicaciones, procesos de posiciona­miento mutuo y de influencia); a las relaciones en el seno de un grupo humano o entre grupos; a las situaciones sociales (→  COMU­NICACIÓN, CONTEXTO Y SITUACIÓN, INTERACCIÓN). Estos saberes y competencias se refieren a las emociones y los afectos (→ EMO­CIÓN), los móviles e intenciones que animan a los agentes sociales, de manera habitual o en una circunstancia particular, a los proce­sos de ajuste, de influencia, de evitación y de disimulación. Focalizando la atención, permiten seleccionar de los múltiples observa­bles, a menudo discretos, que las personas emiten, aquellos que tienen valor de índices para interpretar los acontecimientos del entorno humano (→ ATENCIÓN, INTERPRETACIÓN). Estos aconteci­mientos accidentales o relativamente estables en el tiempo se si­túan en niveles de integración muy diferentes: mímica furtiva, mensaje, decisión, conducta que pone en acto un rasgo de persona­lidad, funcionamientos y actitudes habituales, escenas sociales, etc. Puede tratarse de acontecimientos inmediatos, u ocurridos en un pasado más o menos lejano, o futuros, o sólo probables. Tienen un impacto retroactivo en cuanto a interpretación del pasado y del momento actual, y proactivo en cuanto a la anticipación del efecto, componente principal de la regulación de las conductas, porque administra su reiteración, su modificación, su inhibición parcial o total (→  ACTNACIÓN/INHIBICIÓN, CONTROL).

Estos constituyentes de la cognición social se caracterizan por su componente pragmático (→ PRAGMÁTICA). Se trata en efecto, en las situaciones de la vida real, de conocer y (o) actuar para alcanzar un objetivo, eventualmente incompatible con el de otro(s), y evitar contrapartidas indeseables (→ ACCIÓN). La postergación, los ro­deos, la astucia, la seducción y la negociación intervienen para evitar o administrar los conflictos. Asimismo, en el procesamiento de la información y en la solución de los problemas sociales inter­vienen de manera determinante los juicios, inferencias, deduccio­nes, categorizaciones y evaluaciones, sobre bases a veces muy sub­jetivas y personalizadas, aunque sean racionalizadas con arte (→ CATEGORlZACIÓN, INFORMACIÓN, RAZONAMIENTO Y RACIONALI­DAD). Como lo ha mostrado Pierre Oléron (y colaboradores), se re­quiere tomar en cuenta lo probable, lo dudoso y lo irreversible. Los procesos emocionales, puestos en primer plano en la empatía o la identificación, forman parte integrante de la aprehensión de las si­tuaciones sociales. Por otro lado, la cognición social reconoce nor­mas, convenciones y escenarios que permiten comprender y con­(68)trolar la vida social en todos los niveles (→ NORMATIVIDAD). Ahora bien, términos como inteligencia social, competencia psicológica, ­competencia interpersonal, que integran estas diferentes dimen­siones y se refieren al conocimiento resultante de la acción exitosa, no se han incorporado con facilidad al discurso científico.

Cuatro enfoques, independientes entre sí, se ocupan de la cog­nición social: la psicología social cognitiva. la psicología del desa­rrollo, la medida de la inteligencia y la psicología social del desarro­llo cognitivo.                    ­

 1) La psicología social cognitiva considera a la persona en sus relaciones con otras personas, grupos, marcos sociales, concebidos como estímulos particulares del entorno, sobre los que deben ope­rar los procesos cognitivos para dilucidar propiedades y establecer lazos de causalidad. Las herramientas conceptuales invocadas son, la mayor parte de las veces, las utilizadas para explicar la cog­nición en general. Desde esta perspectiva, trabajos como los de Germaine de Montmollin se refieren a la teoría de la atribución cau­sal (Fritz Heider, Harold Kelley) y a idea de una «teoría ingenua de la personalidad» que elaboraría el individuo como mediación para dar sentido a las situaciones humanas (Salomon Asch, Jerome Bruner y Renato Tagiuri).

2) La psicología del desarrollo se interesa por el conocimiento de sí mismo, el conocimiento de los otros, la adaptación a las interac­ciones y a las situaciones sociales (tales como la comunicación, los juegos, las relaciones de poder) y el conocimiento de los fenómenos psicológicos (→ METACOGNICIÓN). Los conceptos de descentración. coordinación de las perspectivas y asunción de rol guiaron el estu­dio de la génesis de los conocimientos sociales en la década de 1970. La cognición social se describe así como un progreso hacia la diferenciación de puntos de vista (propio/ajeno, comportamiento aparente / intención subyacente) y hacia consideración de los inte­reses mutuos a corto y a más largo plazo (John Flavell, Robert Selman). En la misma época varios autores defendieron la idea de la precocidad de los conocimientos sociales implícitos manifestados por los niños en conductas de comunicación eficaces y ajustadas a los interlocutores (Janine Beaudichon, Helen Borke, Tatiana Sla­ma -Cazacu).

Otros trabajos, que surgieron en la década de 1980, se interesa­ron por las representaciones que tienen los niños pequeños de los estados psicológicos de las personas, y su evolución al avanzar la edad (→ REPRESENTACIÓN). Estas representaciones forman, según(69) Henri Wellman, una «teoría ingenua de la mente humana», pues constituyen para el niño un marco organizado, explicativo y predic­tivo de las conductas humanas (→ TEORÍA DE LA MENTE). Los pro­cesos que subyacen a la construcción de estas representaciones son objeto de diversos modelos: modularistas, pospiagetianos, cen­trados en el emparejamiento uno mismo/otros, o en la intersubje­tividad precoz. Según los modelos modularistas, se trata de la ma­duración y la activación de mecanismos cognitivos especializados, sobre todo en la detección de intencionalidad (Simon Baron-Cohen, Alan Leslie) (→ DOMINIO, Especificidad de, INTENCIONALIDAD, MO­DULARIDAD). Según los modelos pospiagetianos, que mantienen la idea de Jean Piaget de coordinación de las perspectivas, los saberes psicológicos se apoyan en primer lugar en la experiencia del niño de sus propias actitudes psicológicas (→ EXPERIENCIA), luego se apli­can a otros por diferenciación y simulación (Paul Harris, Michael Tomasello, etc.). Los modelos centrados en los procesos de empare­jamiento uno mismo/otros consideran que el bebé, gracias a la ex­periencia de las similitudes de funcionamiento y de la contingencia o la reciprocidad de sus conductas con respecto a las de otros (imi­tación, coordinación comportamental), puede compartir precoz­mente estados mentales, y luego tomar progresivamente concien­cia de las relaciones psicológicas como tales (Andrew Meltzoff, Salir Rogers y Bruce Pennington) (→ CONCIENCIA). Por último, según los modelos de la intersubjetividad precoz, existiría una capacidad en parte innata para responder a otros y actuar sobre ellos directa­mente en el plano psicológico (emociones y motivaciones) a través de las conductas expresivas; esta capacidad serviría de base a la comprensión de las relaciones de representación entre las perso­nas y el mundo (Peter Hobson, Colwyn Trevarthen).

3) Desde la perspectiva de la medida de la inteligencia, la tradi­ción psicométrica no considera generalmente el componente social, a excepción de Edward Thorndike quien diferencia tres clases de inteligencia: social, mecánica y abstracta ( DIFERENCIACIÓN). Joy Guilford llega igualmente, por descomposición factorial de las ap­titudes intelectuales, a un factor que remite a los contenidos com­portamentales de otros. Escalas de madurez social, como la de Ed­gar Doll en los Estados Unidos o de Marie-Claude Hurtig y RenéZazzo en Francia, miden el componente adaptativo de la inteligencia social para una serie de conductas sociales de la vida cotidiana, situando a los sujetos respecto de su grupo de edad. Debido a la di­ficultad para establecer tests de inteligencia social que respondan a (70) los criterios de fiabilidad habituales, estas tentativas han sido muy marginales.

Selman ha propuesto una descripción de inspiración piagetiana de las estrategias de negociación interpersonal, en cinco niveles sucesivos en el curso de la infancia. Esta descripción es más válida para dar cuenta, en el adulto, de los diversos modos de funciona­miento que pueden coexistir y predominar según la personalidad de los actores sociales y las circunstancias: la negociación por recurso a la fuerza física, la negociación por recurso al poder y la negociación poniendo en práctica estrategias de persuasión; estos niveles se caracterizan por relaciones de dominio/sumisión y por el recurso a procedimientos como la cólera, el chantaje, la seducción, etc. Siguen la negociación por colaboración interpersonal, donde la empatía, la comunicación, la consideración de los diferentes pun­tos de vista dirigen el resultado (la decisión), y la negociación por integración/síntesis de las diferentes perspectivas y modos de razonamiento o resolución concebibles. Con un enfoque similar. Lawrence Kohlberg ha descripto el desarrollo del juicio moral.

Por último, 4) 1a psicología social del desarrollo cognitivo estudia al individuo en vías de adquisición de conocimientos en contextos sociales. Estos contextos proveen marcos para la selección y para la modalidad de procesamiento de la información (marca social) a partir de representaciones colectivas, y ocasiones de confrontación de puntos de vista diferentes (conflicto socio-cognitivo), que condu­cen a desequilibrios y reequilibraciones de origen social (Willem Doise, Gabriel Mugny, etc.). Una variante de esta perspectiva la constituyen los modelos de ayuda proveniente de otros (Fajda Winnykamen). Este enfoque tiene un origen doble: el estudio del aprendizaje social (Albert Bandura) (→ APRENDIZAJE) y el de la inte­riorización de las competencias adquiridas en las interacciones so­ciales, con el papel que juega el experto adulto (Lev Vygotski).

Un problema recurrente en los estudios sobre cognición social es la debilidad de las correlaciones entre el nivel de comprensión social, evaluado a partir de situaciones sociales ficticias, y la cali­dad de las conductas sociales en contextos adaptativos reales. Se han propuesto muchas explicaciones: la inadecuación de las situa­ciones experimentales mismas, poco propicias para la emergencia de una situación con algo en juego y de un contexto real de actuali­zación de las competencias sociales; la simplificación excesiva de la manera de obtener los objetivos sociales en esas pruebas, que ocul­ta las especificidades de procesamiento de las variables intraperso(71)nales y sociales que toman vías indirectas y subjetivas; la no consi­deración del dinamismo de las regulaciones sucesivas mediante las que se realiza el ajuste y en las que los procesos de control ejecutivo parecen estar fuertemente implicados. Investigaciones comparati­vas en psicopatología del desarrollo y en neuropsicología contribu­yen a destacar las dependencias o independencias funcionales o estructurales entre estos diferentes componentes: cognición social, comportamiento social, mecanismos de regulación, etc. (→ AUTIS­MO, NEUROPSICOLOGÍA, PSIQUIATRÍA COGNITIVA).

Janme Beaudichon y Marie-Hélène Plumet  

 

Lecturas complementarias. Baron-Cohen S., Tager-Flusberg H. y Cohen D.J. (comps.), Understanding other minds, Oxford Univer­sity Press, 1993. Beaudichon J., La communication sociale chez l’enjant, París: PUF, 1982. Beaudichon J., La communication. De la thérie á l'action, París: Armand Colin, 1998. Doise W. y Mugny G., Psycholngie socia1e et développement cogntif. París: Armand Colin, 1997. Houdé O. y Winnykamen F., « Les apprentissages cognitifs individuels et interin­dividuels», Revue Française de Pédagogie, 98, 1992, págs. 83-103. Lefebvre-Pinard M., « Les relations entre la cognition sociale et les interactions chez le jeune enfant» , en M. Deleau (comp.), Langage et communication à l'âge préscolaire, Rennes: PUR, 1984. Montmollin G. (de), -Cognition sociale», en H. Bloch et al. (comps.), Grand dictionnaire de la psychologie (págs. 137-9), París: Larousse, 1991. Oléron P. (comp.), Savoirs et savoir-faire psychologiques chez l'enfant, Bruselas: Marda­ga, 1981. Plumet M.-H. y Beaudichon J., « De la pertinence du concept d'intelligence sociale aujourd'hui en psychologie du développement normal et pathologique», Bulletin de Psychologie, 427, 1996, págs. 97-­105. Selman RL., «The development of interpersonal competence» , Developmental Review, 1, 1981, págs.401-22. Winnykamen F., Apprendre en imitant: París, PUF, 1991. Zajonc R.B. y Markus H.. «The cognitive perspective in social psychology», en G. Lindzey y E. Aronson (comps.), The handbook of social psychology, Nueva York: Random House, 1985.

 

 

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